Los Niños y el Carisma Trinitario
«Salven al niño y lo salvarán todo», repetía incansablemente el padre Tomás Agustín Judge, convencido de que el futuro de la Iglesia y de la sociedad comenzaba en los corazones más pequeños. Sin embargo, a pesar de la fuerza de su clamor, su voz profética parece haberse diluido en el tiempo, olvidada incluso en los espacios donde su legado debería estar más vivo.
La vida del Padre Tomás Agustín Judge estuvo marcada por una preocupación insistente y profunda: la salvación del niño. Este llamado, que atraviesa sus escritos y su ministerio, puede resumirse en un clamor que parece no agotarse: “Salven a los niños.”
Hoy, cuando miramos hacia el legado espiritual del fundador, nos duele constatar que esa voz ha sido acallada. En todos los Cenáculos Generales desde 1949 hasta 2023, no se ha emitido ni una sola Resolución, Declaración o Recomendación explícita que recoja y actualice esta preocupación esencial. A continuación, presentamos algunas notas que evidencian la centralidad de los niños en el pensamiento y espiritualidad del Padre Judge y sus continuadores.
El historiador William L. Portier resume con claridad este enfoque:
…No creo que el Señor tuviera algo más importante en su corazón, continuó, que enfocar la mente de su pueblo sobre el niño.
William L. Portier, p. 219
Desde su ministerio en Brooklyn hasta sus últimas cartas, el Padre Judge nunca dejó de señalar el abandono espiritual de los niños. Así lo recuerda el Padre Dennis Berry, S.T.:
Después de visitar la Parroquia a que fue destinado en Brooklyn en el 1909, concluyó que, si aquí quedara algo de catolicismo, se debe a uno o dos hombres o mujeres de buen corazón que se interesaron en instruir a los niños.
P. Dennis Berry, S.T., p. 152
La característica más triste en la fuga de los católicos de la Iglesia, antes un tema desagradable pero ahora reconocido, es la ‘pérdida de los niños’... La preocupación por el bienestar del niño lo acompañó hasta su muerte. El 7 de noviembre de 1933 redactó su última carta circular al Cenáculo y recomendó a sus discípulos espirituales ‘salvar a los niños para Jesús’.
Berry, p. 180
James P. O’Bryan, S.T., ofrece una mirada dura y profética sobre la realidad que el Padre Judge enfrentó:
Le dijo que nadie se interesaba por los niños, nadie se esforzaba por instruirlos. Sus padres estaban demasiado ocupados ganando algún dinero. La escuela no los quería porque eran ‘wops’ y es triste decirlo, la Iglesia tampoco hacía nada por ellos.
James P. O’Bryan, S.T., p. 23
El niño es la esperanza del rebaño... si perdemos a los niños o si la influencia de la Iglesia sobre ellos se disminuye en gran medida, las consecuencias serán calamitosas para la religión en la próxima década.
O’Bryan, p. 44-45
Joachim V. Benson, S.T., recoge la intuición central del pensamiento del Padre Judge:
Tenemos que adiestrar líderes católicos, dijo. Estos jóvenes deben llevar de San Agustín a sus hogares un excelente tipo de catolicismo… Esto me parece a mí, es el secreto de la reconstrucción de la catolicidad en el mundo hispano-americano y el único remedio, digno de atención, a los problemas mejicanos o cualquier clase de miseria; en otras palabras, si aceptamos que es posible limpiar la raíz, ‘catolizar’, espiritualizar al niño, ¡qué buena base tendríamos para cualquier movimiento de reforma y reconstrucción!
Benson, p. 44-45
Desde 1949, el grito “Salven a los niños” ha sido, en el mejor de los casos, citado de forma tangencial. A continuación, algunas menciones esporádicas en documentos oficiales:
1979, Cenáculo General VI: aparece la expresión “deprived children” como parte de un conjunto de destinatarios del carisma. (Cfr. No. 14, letra c.)
1983, Cenáculo General VII: mención similar. (Cfr. No. 5.1)
2003, Cenáculo General XII: mención en el No. 5 de las Recomendaciones.
2015, Cenáculo General: en el apartado de Recomendaciones No. 5.
En todas las ocasiones, los niños fueron mencionados de paso, como parte de una lista más amplia, sin una opción clara ni prioritaria.
No podemos dejar pasar por alto esta sentencia, sin detenernos a meditarla:
Salven al niño y lo salvarán todo.
pbro. thomas judge
El llamado sigue vigente. El grito aún resuena. ¿Seremos capaces de escucharlo esta vez?
También te puede interesar: La Urgente Preservación de la Fe
Si vives en Sudamérica, el Caribe, México o Estados Unidos, quieres ser sacerdote o tienes interés en la vida religiosa escríbenos vocacionsa@trinitymissions.org o escríbenos al +57 323 448 8323 para conocer más sobre los Misioneros Trinitarios.
Relacionado
Descubre más desde Siervos Misioneros de la Santísima Trinidad Vocaciones
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Etiquetas: Carisma Trinitario Formación Iglesia Católica Niños Vida Cristiana Vocación
