Siervo Misionero de la Santísima Trinidad
Ser un Siervo Misionero de la Santísima Trinidad significa vivir en comunión con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, entregando la vida al servicio de los demás. Es dejar que el amor del Padre sostenga, que la gracia del Hijo ilumine y que la fuerza del Espíritu impulse la misión.
El siervo misionero no vive para sí, sino que se entrega con alegría, sencillez y generosidad, llevando esperanza donde hay tristeza, verdad donde hay confusión y fraternidad donde hay soledad.
En este camino, la vida se convierte en testimonio de fe y servicio, para que cada persona descubra que es amada por Dios y llamada a vivir en comunidad y en paz.

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