Novena al Espíritu Santo Día 1: El comienzo de una transformación interior

“Hemos de hacer que otros conozcan y amen más al Espíritu Santo. En las oraciones continuas de nuestros Cenáculos, buscamos atraer al Espíritu Santo para que nuestros corazones se enciendan con el amor de Dios, y poder propagar este fuego a otros. Pedimos que se nos otorguen los dones del Espíritu, especialmente sabiduría y fortaleza.”
— Artículo 11, Regla de Vida de la Familia del Cenáculo Misionero

El propósito de este folleto es ayudar al católico en la oración. Particularmente, está diseñado para fortalecer la conciencia del poder del Espíritu Santo en el mundo y en nuestras vidas. Al Espíritu Santo a veces lo llaman “el miembro olvidado de la Trinidad”. Hay una multitud de prácticas piadosas católicas que enriquecen nuestra fe, pero la devoción al Espíritu Santo pasa muchas veces desapercibida.

Este folleto contiene varias novenas al Espíritu Santo que actualmente utilizan miembros de la Familia del Cenáculo Misionero. Desde 1913 ha sido una tradición que grupos de miembros se turnen para mantener una novena perpetua al Espíritu Santo.

La novena que aparece aquí es una tradición que ha sido utilizada por mucho tiempo. Se sugiere que ore la novena con intenciones específicas en mente. Pida un don del Espíritu Santo para una persona o situación específica que necesite ese don. La reflexión sobre los frutos de su oración es una parte importante del seguimiento a la novena.

Muchas veces los frutos no son los que nos imaginamos. El Espíritu Santo muchas veces vira todo al revés y nos lleva en una dirección no anticipada si se lo permitimos.
Sin duda, la oración al Espíritu Santo puede ser una propuesta peligrosa. Así que, si no tiene temor, pruébelo. Es nuestra esperanza que estas novenas sirvan para encender en su corazón el amor de Dios y le ayuden a compartir el amor de Dios con los demás.

Novena tradicional al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, aviva los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu divino amor. 

Oh Dios, quien por la luz del Espíritu Santo enseñaste los corazones de los fieles, concede que nosotros, guiados por ese mismo Espíritu, podamos deleitarnos de lo que es justo y siempre disfrutar su consuelo, por Cristo nuestro Señor. 

Amén.

Oración por los Siete Dones del Espíritu

Sabiduría:

Ven, Espíritu de Sabiduría, concédenos siempre valorar y disfrutar los bienes celestiales y enséñanos los medios para obtenerlos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y por los siglos de los siglos. 

Amén.

Inteligencia:

Ven, Espíritu de Inteligencia, ilumina nuestras mentes sobre los misterios de la salvación de modo que podamos comprenderlos y abrazarlos plenamente con fervor.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y por los siglos de los siglos. 

Amén.

Consejo:

Ven, Espíritu de Consejo, guía nuestros corazones para hacer lo que es correcto y justo, de modo que beneficiemos a nosotros y a nuestros prójimos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y por los siglos de los siglos. 

Amén.

Fortaleza:

Ven, Espíritu de Fortaleza, fortalécenos con tu gracia contra los enemigos de nuestra alma, de modo que quienes venzan puedan recibir la corona de la victoria.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y por los siglos de los siglos. 

Amén.

Ciencia:

Ven, Espíritu de Ciencia, enséñanos a vivir en medio de las cosas temporales de modo que no perdamos las eternas.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y por los siglos de los siglos. 

Amén.

Piedad:

Ven, Espíritu de Piedad, incítanos y urgénos a vivir sobria, justa y piadosamente en este mundo, de modo que podamos obtener el cielo en el próximo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y por los siglos de los siglos. 

Amén.

Temor de Dios:

Ven, Espíritu de Temor de Dios, penetra nuestro ser con tu temor de modo que trabajemos con temor y temblor por la salvación de las almas.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y por los siglos de los siglos. 

Amén.

V. Envíanos tu Espíritu y serán creados.
R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos:

Oh Dios, quien has unido la diversidad de las naciones en la confesión de tu nombre, concede que aquellos que han nacido de nuevo a través de las aguas bautismales puedan guardar en su corazón la misma fe y en sus acciones la misma piedad.

Oh Dios, quien concediste a los apóstoles el Espíritu Santo, escucha las oraciones de tu pueblo para que puedan disfrutar una paz feliz, quienes, por tu gracia han recibido el don de la verdadera fe.

Permite, Señor, te imploramos, que tu Espíritu Santo encienda en nuestros corazones aquel fuego que nuestro Señor Jesucristo trajo a la tierra y que con ardor fuera encendido.

Enciende, oh Señor, nuestros corazones con el fuego de tu Espíritu Santo, para que podamos servirte con un cuerpo casto y un corazón limpio.

Enriquece, oh Señor, nuestros corazones con un generoso derramamiento de tu Espíritu Santo, por cuya sabiduría fuimos creados y cuya providencia nos gobierna.
Concede, te imploramos, Dios poderoso y misericordioso, que tu Espíritu defienda y habite en nuestras almas y que nos purifique de tal manera que nos convirtamos en templos de su gloria, por Jesucristo nuestro Señor. 

Amén.

También te puede interesar: Thomas Judge: Una Historia de Fe, Familia y Resiliencia

Si vives en Sudamérica, el Caribe, México o Estados Unidos, quieres ser sacerdote o tienes interés en la vida religiosa escríbenos vocacionsa@trinitymissions.org o escríbenos al +57 323 448 8323 para conocer más sobre los Misioneros Trinitarios.


Descubre más desde Siervos Misioneros de la Santísima Trinidad Vocaciones

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja una respuesta